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viernes, 24 de agosto de 2012


Historia y Tradición
General Rafael de Nogales Méndez
Eumenes Fuguet Borregales (*)

Tachirense de importante trayectoria nacional e internacional; militar de carrera, aventurero, guerrillero, escritor, políglota y demócrata, nació en San Cristóbal el 14 de octubre de 1877, hijo de Felipe Inchauspe y Josefa Méndez, (Inchauspe en lengua vasca significa nogal, de allí el cambio de apellido). Sus padres, lo enviaron a Berlín en 1886 a estudiar letras y ciencias, siguió a Bélgica donde obtuvo el grado de subteniente. En 1898, a los 17 años luchó en Cuba en la guerra hispanoamericana contra las fuerzas norteamericanas donde fue herido; en 1901 ingresó a Venezuela para luchar contra Cipriano Castro; en 1904 participó en la guerra ruso-japonesa donde  fue herido. Regresó a Venezuela en 1904 y 1911, pero la dictadura del General Juan Vicente Gómez lo obligó a salir del país. Participó el año 1914 en la Primera Guerra Mundial, sin perder la nacionalidad venezolana, como miembro del estado mayor turco, por méritos en combate es ascendido a teniente coronel; es recompensado  con  las condecoraciones Cruz Militar de Austria y la Estrella de Mejadich otorgada por el Sultán Califar de Constantinopla; en Persia, al mando de 12.000 soldados del ejército turco, derrotó a 35.000 del ejército armenio, su don de mando le permitió ascender a General de División, participó en acciones militares en Irak, Palestina, Siria y Transjordania. En mayo de 1917 penetró cien kilómetros de las líneas británicas, destruyó instalaciones logísticas y el ferrocarril; a pesar de estar  ser perseguido por cuarenta escuadrones de caballería, regresó sin novedad a los 19 días. En 1919 dejó el ejército turco y se dirigió a Alaska para dedicarse a la pesca de grandes ejemplares, igualmente  en Nevada y California se dedicó a la búsqueda de oro; siguió  a Méjico y se incorporó al ejército de Emiliano Zapata y luego con el legendario Pancho Villa (Doroteo Arango).
En Nicaragua apoyó a César Augusto Sandino en su lucha nacionalista de 1927 a 1933. Tratando de derrocar al presidente Gómez, trató de ingresar nuevamente a Venezuela en 1925 y 1930. Nogales Méndez, cual Quijote andante, se trasladó a Alemania, Inglaterra, Francia y Estados Unidos, gracias a su elocuencia, conocimientos y al dominio del Inglés, Francés y alemán, se convirtió en el centro de atención de las tertulias de los grandes salones; conoció a las grandes personalidades de la época. Escribió para la posteridad en varios idiomas sus conocidos libros: "Cuatro años bajo la media luna" en 1925. "El saqueo de Nicaragua" en 1928 obra que motivó al presidente Franklin D. Roosevelt a retirar sus tropas de Nicaragua; escribe también: "Memorias de un soldado de fortuna".
 A la muerte de Gómez (17-12-1935). Nogales retorna a Venezuela, donde el Presidente el General en Jefe Eleazar López Contreras, le asignó la administración del puerto de Las Piedras en el estado Falcón; de allí es enviado a Panamá en misión oficial para conocer el funcionamiento de la Guardia Nacional para aplicarlo en Venezuela, (El presidente López Contreras fundó el 4 de agosto de 1937 la Guardia Nacional de Venezuela. Fallece en Panamá a causa de una peritonitis el 10 de julio de 1937; nuestro incomparable paisano fue enterrado con honores en Caracas en el Panteón de los oficiales en la Honrosa Situación de Retiro del Cementerio General del Sur el 2  de agosto, El Káiser alemán Guillermo II, al conocer la muerte, ordenó una ofrenda floral, con la leyenda "Uno de los caballeros más valientes y nobles que he conocido": El 11 de noviembre de 1998, un grupo de historiadores, académicos e intelectuales, fundaron en Caracas y luego en San Cristóbal la "Fundación General Rafael Nogales Méndez", para difundir la vida y obra de este demócrata tachirense, de proyección universal.
(*) Gral. de  Brigada                                                                                        churuguarero77@gmail.com                                                                                      
                                                                                                                                              @eumenesfuguet

lunes, 13 de agosto de 2012


Historia y Tradición
Dr. Felipe Larrazábal  “un evangelista del Libertador”
Eumenes Fuguet Borregales (*)
Entre los principales biógrafos del Libertador, conocidos como “los evangelistas”, figuran: Ramón Azpúrua, natural de San Carlos, el general irlandés Daniel Florencio O Leary, y los caraqueños, sacerdote y general de división José Félix Blanco y el abogado Felipe Larrazábal, éste último, nace el 31 de julio de 1816 del matrimonio de Juan Santos Larrazábal y Doña Carmen Betancourt. Los momentos aciagos de la lucha emancipadora, obligan  a la familia trasladarse a Madrid, junto a sus hermanos Juan Manuel y José Antonio realizan los estudios de formación, también los idiomas italiano, francés e inglés, el latín y griego; paralelamente una reciben una excelente preparación musical, continuada al regreso en 1830 con el reconocido profesor Atanasio Bello Montero (1800-1876). A los pocos años los hermanos Larrazábal integraban una agrupación musical dirigida por el profesor Toribio Segura. A los veintitrés años Felipe incursiona en la política nacional, destacándose como buen orador y como articulista; se incorpora al partido Liberal en agosto de 1840, organización fundada por el polémico Antonio Leocadio Guzmán (1801-1884), opuesto al Partido Conservador que gobernaba desde el nacimiento de la República. Obtiene el título de abogado en la Universidad Central de Venezuela en 1842; el interés por promover sus ideas liberales lo motivan a fundar en 1845 su medio impreso “El Patriota”. El general José Tadeo Monagas, opositor de Guzmán, triunfa en las elecciones realizadas en 1846, sin embargo convoca a varios políticos adversarios entre los cuales está Larrazábal,  a quien designa en cargos públicos entre 1848 y 1850;  Diputado ente 1852 y 1854, aporta importante ideas en la discusión de la Ley de Abolición de la Esclavitud, aprobada por el Congreso con el visto bueno del presidente José Gregorio Monagas (1795-1858), hermano de José Tadeo; Ley promulgada el 24 de marzo de 1854. Larrazábal se desempeñó como docente de Derecho Político en la U.C.V; publica su conocida obra “Principios de Derecho Público”. En base a sus investigaciones y material recopilado entre 1850 y 1862 prepara su valiosa obra “Vida y Escritos del Libertador” editada en 1864. Sin olvidar su formación musical, funda en Caracas el año 1868  el Conservatorio de Música. El general Antonio Guzmán Blanco (1829-1899), conocido como “El Ilustre Americano” hijo de Antonio Leocadio, llega al poder en 1870 por un período de siete años (Septenio). A partir de ese año se inicia un distanciamiento entre ambos políticos por el  cambio autocrático que  tomaba Guzmán. Larrazábal se reúne con Matías Salazar “Matiítas”( 1828-1872), para conspirar contra Guzmán Blanco; éste se comporta benévolamente, desterrándolos en 1871 a Curazao, dándole veinte mil pesos a Matías y diez mil a Larrazábal; dinero que ambos aprovechan para comprar armas y preparar una invasión. Las acciones militares las inicia “Matiítas” por el Arauca a comienzos de 1872, entre Cojedes y Carabobo, culminando con el fracaso en Tinaquillo y Nirgua. “Matiítas” es capturado y fusilado cerca de Tinaquillo  el 17 de mayo de 1872; sin considerarse que estaba eliminada la pena de muerte con el conocido Decreto de Garantías emitido por el Gral. Juan Crisóstomo Falcón el 18 de agosto de 1863. Larrazábal desde Curazao mediante la publicación de panfletos arreciaba sus ataques contra Guzmán. Ante las amenazas que recibía y sus bienes confiscados en Venezuela,  opta dirigirse desde esa isla hacia Nueva York, con la idea de zarpar rumbo a Francia, donde esperaba obtener recursos para la publicación de sus obras. Sin embargo, un destino trágico le esperaba, ya que el 23 noviembre de 1873, pierde la vida al chocar en aguas del Atlántico los buques “Ville du Havre” donde se encontraba y el “Lacharn”; el ilustre paisano llevaba cerca de tres mil folios manuscritos sobre diferentes investigaciones históricas y musicales; escribió sobre asuntos jurídicos y económicos. Considerado con mucha razón como uno de los músicos y compositores más sobresalientes que tuvo nuestro en el siglo XIX, Una de sus obras fundamentales: “Trío para piano, violín y violoncelo”. El destacado escritor Rufino Blanco Fombona (1874-1944), reedito los dos primeros volúmenes  y el tercero  salió a la luz gracias a la acuciosidad del editor Don José Agustín Catalá (1915-2008). Felipe Larrazábal nos legó un verdadero manantial de conocimientos y una permanente lección de civismo y honestidad. En varias ciudades, instituciones educativas se honran llevar su esclarecido nombre.
(*) Gral. de Bgda.                                                                                              eumenes7@gmail.com

jueves, 26 de julio de 2012

Discurso con motivo de la fecha natal del Libertador


Discurso con motivo de la fecha natal del Libertador
Ante todo deseo expresar mi sincero agradecimiento a la Directiva de la digna Sociedad Bolivariana del estado Carabobo, por la gentil invitación para disertar sobre la importante fecha cumpleañera del más grande de los caraqueños, de los  venezolanos y americanos, con que el nuevo continente presenta a la admiración del mundo y de todos los tiempos. Bolívar y glorioso pasado nos congregan en esta Casa de Páez, antigua residencia con historias y leyendas no olvidadas; en el “Parte de la Batalla de Carabobo dirigido al Congreso”, el Libertador escribe: “EL bizarro general Páez a la cabeza de los dos batallones de su división y del regimiento de caballería del valiente coronel Muñoz, marchó con tal intrepidez sobre la derecha del enemigo que en media hora todo él fue envuelto y cortado… y yo, en nombre del Congreso, le he ofrecido en el campo de batalla el empleo de General en Jefe de ejército”.  
El 6 de enero de 1827 en su último viaje a Venezuela, procedente de Puerto Cabello en su periplo desde Lima, al llegar a Valencia, Bolívar escribe al Gral. Pedro Briceño Méndez: “A Páez le tengo la más absoluta confianza, yo respondo con mi vida por su fidelidad”.
Un retrato espiritual muy acertado que dibujara Andrés Eloy Blanco, el “Poeta del Pueblo” explica: “A través de Páez se llega inmediatamente a Venezuela, No hay un personaje que se haya parecido más a su autor,  no hay un patriota que se haya parecido más a su Patria y  no hay un guerrero  que se haya parecido más a su campo de batalla”. Recordamos palabras del jefe realista Pablo Morillo en comunicación a las autoridades españolas: “Dadme a un Páez y cien mil llaneros y le pongo Europa  a sus pies”.  
 Venezuela ha dado para sí y para la humanidad  cinco grandes embajadores. Francisco de Miranda, el más universal de  nuestros paisanos, único militar en el mundo que ha luchado en tres continentes y en tres revoluciones, único americano cuyo nombre está inscrito en el Arco de Triunfo de París. Antonio José de Sucre, el caballero de la historia, el prócer más puro de la independencia americana, precursor del Derecho Humanitario Internacional y de la ingeniería militar en Venezuela. Don Andrés Bello,  “Padre de la gramática castellana”,  actualizará en 1847 lo escrito por Antonio Nebrija  el creador de la lengua castellana en 1492. Don Simón Rodríguez, “Samuel Robinson”, pionero de las escuelas técnicas en América y Simón Bolívar, estratega, escritor, diplomático, filósofo, conservacionista, comunicador social, abogado, legislador, visionario Padre de seis naciones, el más grande de los americanos de todos los tiempos y por antonomasia el Libertador, del cual nos referiremos en su fecha natal.
Hace doscientos veintinueve años en la residencia familiar ubicada entre las esquinas de Traposos y San Jacinto de la apacible Caracas colonial, vio la luz primera Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios. Si bien llegó al mundo "en cuna de oro", y engrosó su fortuna con un aporte de su padrino y pariente, el padre Juan Félix Jerez-Aristiguieta y Bolívar, al instituir a su favor un rico patrimonio conocido en la historia como “Vínculo Aristiguieta”, paradójicamente  murió alejado en San Pedro Alejandrino, velado con una camisa prestada del general José Laurencio Silva, y tras una recolecta de ochenta y dos pesos para cubrir los gastos mortuorios, fue enterrado en fosa ajena en la Catedral de Santa Marta. Al momento del bautizo en la Catedral de Caracas el 30 de julio, su padre deseaba llamarlo Pedro, pero el presbítero Jerez y Aristiguieta propuso el nombre de Simón, por ser Simón, su quinto abuelo, el primer Bolívar en llegar a la América y Simón su cuarto abuelo, el primer Bolívar nacido en este continente.
Al tenerlo en los brazos y antes de echarle el agua bendita, el presbítero exclamó: ¿Quién sabe que será este niño cuando crezca? .La familia Bolívar era devota del augusto misterio de la Santísima Trinidad; una piadosa costumbre señalaba, que el niño al nacer debía llevar el nombre del santo correspondiente al día de su nacimiento, muchos pensaban que había nacido el 28 de octubre, día reservado a San Simón y San Judas Tadeo; de allí que el onomástico del Libertador se celebraba por todo lo alto cada 28 de octubre desde 1817 por disposición del general Carlos Soublette.
En 1919 se elimina como día de fiesta nacional para evitar confusiones con la verdadera fecha que es el 24 de julio. Es bueno acotar que la única institución que mantiene el 28 de octubre como fecha onomástica del Libertador, es la Sociedad Bolivariana de Venezuela, que cumple la noble, activa y afanosa misión de estudiar y divulgar los postulados del ínclito Padre de la Patria, por sobre toda acción obstaculizante, cuya vida estuvo llena de altibajos, como la balanza de la Dama Ciega de la justicia, signada por la gloria y la desgracia. Sin llegar a los 10 años, ya era huérfano de padre y madre; sentimiento que le inspiraría en 1825 en Chuquisaca, dictar un decreto para proteger la infancia:"... gran parte de los males de que adolece la sociedad, proviene del abandono en que se crían muchos individuos por haber perdido en su infancia el apoyo de sus padres". Bolívar hablaba y escribía el francés e italiano; entendía suficientemente lo que leía del inglés; conocía a fondo los clásicos griegos y latinos que había estudiado.
En Madrid conoce a María Teresa Rodríguez del Toro y Alayza, con quien se casa prontamente, trayéndola a Venezuela. Pero, la desdicha de nuevo se le hizo presente, al enviudar antes de cumplir un año de matrimonio. Destrozado espiritualmente regresa a Europa, donde se reencuentra con Simón Rodríguez, su viejo maestro Robinson, con quien compartió sueños políticos; sostenía ideas constantes, por cuya realización lucharía incansablemente, haciendo honor a su palabra empeñada en plena juventud, la tarde del  15 de agosto de 1805 de la eterna Roma, en la colina de Monte Sacro,  en presencia de Don Simón Rodríguez y su primo Fernando Rodríguez del Toro, lanza a los cuatro vientos su  principal juramento de no descansar su brazo y su alma, hasta tanto no ver a la América libre de las cadenas que la oprimían por voluntad del imperio español. Antes de jurar, preguntó a Don Simón: ¿Si en esta fragua  homérica, yo arrojara mi alma que es de hierro y oro, que surgiría maestro?... Robinson le contesta: … ¡la libertad!   Igualmente estudiamos que Bolívar realizó y cumplió otros juramentos; el 22 de enero de 1803, jura no volverse a casar; en septiembre de 1812, encontrándose emigrado en Curazao se deja crecer los bigotes, quitándoselos en Potosí el 26 de octubre de 1825, y el 17 de diciembre de 1823 en el cerro de Santa Apolonia en Cajamarca al norte del Perú, ante una cruz de piedra donde ajusticiaron a Atahualpa en julio de 1533, jura defender la raza indígena.  El escritor Rufino Blanco Fombona en su obra “Las Mocedades de Bolívar”, apuntó que: “A los príncipes los educan para ser reyes, a Bolívar lo educaron para vivir libremente, él exageró un poco y se convirtió en Libertador”.
 Nuestro homenajeado logra la emancipación en un medio solo propicio a la desigualdad  y al despotismo. La historia del mundo no presenta ejemplo más brillante de fortaleza de espíritu que la encarnada por nuestro egregio paladín. Otro cualquiera hubiera desistido de  la lucha planteada por la ansiada como inexistente libertad; su grandeza es reconocida y proclamada por los más famosos escritores. Él no estuvo presente en Caracas, el memorable 19 de abril de 1810 por encontrarse confinado con su hermano Juan Vicente, en sus propiedades de los valles del Tuy, por órdenes del capitán general; pero al hacerse presente en el escenario épico, se desprendió de su fortuna, salud y comodidades para recorrer 65 mil kilómetros para dar libertad a casi cinco millones de kilómetros cuadrados, representados en una manojo de seis naciones. Son conocidas sus acertadas palabras en la Sociedad Patriótica el 3 de julio de 1811: ¿Trescientos años de calma no bastan?... ¡Pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad suramericana!... ¡Vacilar es perdernos!; esta arenga sirvió para motivar al valenciano Miguel Peña, quien en misión de la Sociedad Patriótica se dirigió al Congreso, logrando enterrar con su discurso las dudosas convicciones de los Diputados Constituyentes, quienes deciden tratar con firmeza el asunto de la declaración de la independencia, materializada el glorioso 5 de julio, cuando empezamos a ser venezolanos, antes éramos denominados españoles americanos. Destaca como estratega militar al iniciar sus campañas en el Bajo Magdalena en diciembre de 1812 con apenas setenta voluntarios. En Cúcuta inicia el 14 de mayo de 1813 la fulgurante Campaña Admirable, matizada con la proclama de Guerra a Muerte en Trujillo el 15 de junio de 1813. Realizando exitosas acciones bélicas, llega victorioso a Caracas el 6 de agosto de 1813; la municipalidad le designa el 14 de octubre capitán general de los ejércitos con Título de Libertador, ante lo cual agradecido, contesta el día 18: “Libertador de Venezuela, título más glorioso y satisfactorio para mí que el cetro de todos los imperios de la tierra”. El 2 de enero de 1814 en un discurso dado en la iglesia de San Francisco en Caracas nos dejó un axioma: “Un soldado feliz no adquiere ningún derecho para mandar a su patria. No es el árbitro de las leyes ni del Gobierno; es el defensor de su libertad”. En su conocido  Manifiesto de Carúpano  el 7 de septiembre de 1814 indica: “Yo os juro, o Libertador o muerto”. A pocos meses de estar desterrado en Jamaica escribe el  6 de septiembre de 1815  a Henry Cullen, un “Caballero de la isla”, su famosa “Carta”, en la cual expuso su amplio criterio sobre la situación hispanoamericana, pasada y actual, con definido valor sociológico, alto contenido político, militar y visionario.
Una de sus grandes hazañas militares como estratega, fue la de la Campaña de la Nueva Granada, iniciada el 27 de mayo de 1819 en los llanos apureños; la representa haber  ascendido el Páramo de Pisba a casi  cuatro mil metros de altura; aplicando el Principio de la Guerra de la Sorpresa, atraviesa senderos rodeado de barrancos y peñascos, que apenas posibilitan la marcha. El frío aterrador, la lluvia y granizo, fueron condiciones adversas que obligó darles palizas a los soldados para superar el soroche o "mal del páramo". La caballería llegó sin caballos, sin armas y nada que les molestase. Sobre esta odisea, relata Andrés Eloy Blanco: “un soldado preguntó a otro ¿tienes frío?, para que frío si no tengo cobija; así de recios son nuestros insomnes soldados llaneros, que ante los grandes problemas, anteponían su voluntad de vencer. Ya en Socha, Bolívar reorganiza su ejército para triunfar en Gámeza, Pantano de Vargas y Boyacá el 7 de agosto.
En otra genial estrategia, la Campaña de Carabobo, concluida el 24 de junio de 1821, planificada y ejecutada con tal habilidad, que pudo concentrar en San Carlos 6.500 soldados, mientras varios jefes realizaban misiones de distracción de las fuerzas realistas en Caracas y San Felipe.  En varias ocasiones Bolívar estuvo en Valencia, el 13 de agosto de 1811 a las órdenes de Miranda, al ocupar la Plaza Mayor, donde nuestro “Siempre Precursor” colocó por primera vez en combate terrestre la gloriosa Bandera ondeante, que luego estará al frente en cuatrocientos noventa combates; lo acompañaba, el joven capitán de dieciséis años Antonio José de Sucre, futuro Gran Mariscal de Ayacucho. Por esa gesta, aquí, en Carabobo, estamos con una deuda histórica: “colocar en la Plaza Bolívar de esta ciudad, una placa que recuerde a la presente y futuras generaciones este importante hecho histórico”.
Bolívar vivió uno de los momentos más difíciles el 4 de julio de 1817 al estar rodeado de fuerzas realistas en Casacoima hacia la desembocadura del Rio Orinoco, al permanecer varias horas en sus aguas.  Al ser rescatado en la noche, bajo estado febril, pudo decir a sus compañeros: “todo el territorio donde estamos será liberado, y entonces se salvará Venezuela y la Nueva Granada; yo los conduciré a libertar Quito, Perú y todo el continente americano”. Los oficiales presentes, estupefactos, mirándose unos a  los otros comentaban en voz baja: “todo está perdido. Lo que era de nuestra confianza, helo aquí loco y delirando”. Que equivocados estaban; en Casacoima, Bolívar  visualizaba en 1817 proféticas inspiraciones, el futuro le daría la razón. El memorable 15 de febrero de 1819, el Libertador presenta ante el soberano Congreso reunido en Santo Tomás de Angostura, su elocuente discurso conocido como el ”Mensaje al Congreso de Angostura”, obra de alta factura por su contenido político, educativo, social, moral y humanístico, allá expuso los fundamentos del proyecto de constitución; aún estudiado en el Derecho. En el referido mensaje que forma parte de sus Documentos Fundamentales, aboga de nuevo por la libertad de los esclavos, por la organización de los gobiernos y exalta los principios democráticos; nos dejó la admirable sentencia del Poder Moral junto a la educación, por ser los polos de la República, aspectos que mantienen y acrecientan su vigencia; con sobrada razón se dice que las enseñanzas del Libertador constituyen la Biblia de los pueblos. Este gran escrito, es considerado el primero de los diez mil conocidos, y que al ser analizado por la Real y Pontificia Universidad de San Marcos de Lima, le concede el 3 de junio de 1826,  el título efectivo de Abogado, no honorífico, en cuyo acto, expresó ante las altas autoridades universitarias, magistrados y representantes del gobierno y de la iglesia:
“Al  pisar los umbrales de este santuario de la ciencia, yo me siento sobrecogido de respeto y temor, y al verme ya en el seno mismo de los sabios varones de la célebre universidad de San Marcos, me veo humillado entre hombres envejecidos…desnudo de conocimientos y sin mérito alguno, vuestra bondad me condecora con una distinción que es el término y la recompensa de años enteros al estudio”. Bolívar consideraba que; “La justicia es la reina de las virtudes ciudadanas, porque es la que conserva la República”. Desde Pativilca-Perú le escribe el 15 de enero de 1823 al general porteño Bartolomé Salom: “La impunidad de los delitos, hace que estos se cometan con más frecuencia; al fin llega el caso, en que el castigo no basta para reprimirlos. En lo social nos dejó su visión, “El sistema de gobierno más perfecto, es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política.
La lucha contra el flagelo de la corrupción, fue una de las más grandes preocupaciones del “Padre de la Patria”, consideraba que el único medio de erradicar este delito era mediante la elaboración y aplicación de severas leyes. El 11 de septiembre de 1813, sitiando al castillo San Felipe de Puerto Cabello, firma un Decreto de aplicación a los defraudadores de la renta del tabaco: “Todo aquel que fuere convenido de haber defraudado los caudales de la Renta Nacional del tabaco, será pasado por las armas y embargados sus bienes”. El 12 de enero de 1824 en Lima decreta: “ Todo funcionario público a quien se le conviniere en juicio sumario por haber malversado o tomado para sí los fondos de diez pesos para arriba, queda sujeto a la pena capital. Los jueces a quienes según la ley, compete este juicio, que en su caso no procediesen conforme a este decreto, serán condenados a la misma pena”. Como hábil diplomático, creyó que los conflictos internacionales, se debían arreglar a través de la consulta popular, tal como lo realizó en Guayaquil y el Alto Perú, puso sobre el tapete el principio del Equilibrio del Universo, muy adelantado para la época, mediante el cual, ningún país por poderoso que fuera podía someter a uno más pequeño, señalaba la autodeterminación de los pueblos y la no intervención. Fue el primero en proclamar el arbitraje como forma de lograr la paz y la justicia. El 7 de Diciembre de 1824, dos días antes de que se librara la batalla de Ayacucho,  cursó una “Invitación a los gobiernos de Colombia, México, Río de La Plata Chile y Guatemala, a formar el Congreso de Panamá para  sentar las bases fundamentales de las relaciones que unan a los países de la América; nuestro nuevo destino es consolidar la existencia independiente de nuestros países”.  
Fue el primero en proponer el principio de territorialidad romano del Utis Possidetis iuris; es decir, que los nuevos estados surgidos tendrían como fronteras las que le corresponderían a las colonias españolas en 1810, provisionalmente hasta la existencia de un tratado.  El 15 de enero de 1824, postrado en un banquillo, en delicado estado de salud recibe en Pativilca a Don Joaquín Mosquera, quien al verlo en tan lastimosa condición física, le pregunta al ilustre enfermo. ¿Libertador…y ahora… que piensa usted hacer?; sacando fuerzas del alma contestó sin inmutarse ¡triunfar! …y triunfó seis meses después en Junín. Trasladándose del Perú hacia La Paz, el 2 de agosto de 1825 hace un alto en Pucará situada a cuatro mil metros de altura, allí el distinguido jurista y poeta José Domingo Choquehuanca, ante el pueblo reunido frente a la iglesia expresó: “Con los siglos crecerá vuestra gloria, así como crece la sombra cuando el sol declina”.
El Libertador emocionado desmonta del brioso corcel y quitándose la capa exclamó: Mi capa es grande para todos, pero para este genio es chica”. Bolívar pudo sacar tiempo para divulgar sus ideas como comunicador social; en carta a Fernando Peñalver le dice el 1ro de septiembre de 1817: “La imprenta es tan útil como los pertrechos en la guerra y ella es la artillería del pensamiento”; en Angostura funda el 27 de junio de 1818 “El Correo del Orinoco”. Fuera de Venezuela fundó siete periódicos; en algunas ocasiones utilizaba seudónimos como Juan Tremiño, Filo Díaz o El llanero Maturinés.
El caudal léxico, se calcula en 16.000 voces, tomando en cuenta que el del conocido escritor y dramaturgo inglés William Shakespeare era de 15.000 y el Miguel de Cervantes y Saavedra autor de Don Quijote de la Mancha era de 24.000.
El gran caraqueño” en sus escritos, discursos y conversaciones, reflejaba su acendrada manifestación de fe cristiana. Encontrándose en la biblioteca de la hacienda San Pedro Alejandrino, le dijo al respetado español don Joaquín de Mier y Benítez: “Jesucristo, Don Quijote y yo, hemos sido los grandes majaderos de la humanidad”. En sus últimos momentos terrenales, antes de convertirse en el “caballero inmortal andante de la humanidad”, informa a sus leales acompañantes: “Dios me llama, tengo que prepárame para darle cuenta, y una cuenta terrible ha sido mi agitada  vida, y quiero exhalar mis últimos suspiros en los brazos de mis antiguos compañeros, rodeado de sacerdotes cristianos de mi país y con el crucifijo en la mano”.
Al Padre de la Patria, le dolió en su alma, ver desmoronarse  cual castillo de naipes, la obra más querida de su corazón, la República de Colombia, conocida como “Colombia la Grande o La Gran Colombia”, nacida el 17 de diciembre de 1819, a la que consagró veinte años de esfuerzos. La herencia recibida del Libertador, no fue sólo la de un haz de naciones libres, también su preocupación por la conservación del ambiente, de la minería y de la fauna, varios decretos dictó para estos importantes aspectos.
Su memoria la apreciamos en pinturas, mármoles y bronce, porque su figura inmortal pertenece a los tiempos y los pueblos, indicándonos que debemos luchar por mantener la libertad, la paz y la democracia. Tenso aún por las ingratitudes, en carta dirigida el 9 de noviembre de 1830 desde Barranquilla al general porteño Juan José Flores, le indica: “Quién lucha por una revolución ha arado en el mar”, pero al internalizar la vida y obra de nuestro insigne paisano, concluimos que no aró en el mar, más bien sembró surcos de: Independencia, moral, paz, justicia y unión.  
Ya es tiempo de bajar a Bolívar de las estatuas y tenerlo a nuestro lado, hombro a hombro, como un gran ciudadano en su verdadera dimensión humana. Aunque muchos lo sienten en la boca cuando se expresan de él, pocos lo sienten en el corazón, Bolívar es un libro abierto que nos invita a cada momento a concluir su obra de levantar a Venezuela sobre un pedestal de corazones.
Al comenzar la disertación mencionamos a  nuestros grandes embajadores ante el mundo, todos ellos murieron en ingratas circunstancias, fuera del suelo que los vio nacer; de allí que el ingenio de Andrés Eloy Blanco escribiera: “Yo no sé qué pasa en Venezuela, en el medio, en el centro, en la placenta…que el hijo bueno muera afuera y el malo adentro”
Señores.                                                                                     Valencia 24 de julio del 2012

                                                   Eumenes Fuguet Borregales,
Gral. de Bgda.
Vicepresidente de la Academia de Historia del estado Carabobo

miércoles, 25 de julio de 2012

Golpe de Estado en la Sociedad Bolivariana Luis Barragán


martes, 24 de julio de 2012

Golpe de Estado en la Sociedad Bolivariana
Luis Barragán


Festejamos al Bolívar de nuestra intensa e incólume escolaridad, sobreviviente el concebido y explotado por Guzmán Blanco y López Contreras a todas las vicisitudes del pensamiento y de la  práctica política venezolanas, hasta llegar exhausto a las manos del más insigne de sus caletreros. En clave telenovelística, es el héroe incomprendido y rechazado de todos los manuales, compendios, guías y disertaciones del aula que, junto a un celebérrimo álbum de barajitas de los sesenta, lo retrataron como la víctima privilegiada de toda nuestra maldad e ingratitud, proyectada y viviente a lo largo de una historia que él mismo, obviamente, desconoció.

El sentido y sentimiento de identidad, desde un primer instante, se hizo de su nombre como el demiurgo de todas las cosas habidas y por haber, incluyendo nuestra existencia sobre la misma faz de la tierra.  Atascados en el período natural e inicial de formación, prolongamos de tal manera el culto que nos equipó de este maniqueísmo radical para juzgar el pasado  y sus actores, legitimándolo con el presente, como si todo fuese obra de las incontenibles perfidias personales o del bajo cabotaje de los instintos.

Lo peor es que, impregnado del romanticismo que hace trizas Jacinto Pérez Arcay, criminalmente descontextualizado, el discurso del poder establecido ha anegado todas las calles de nuestra consciencia colectiva, para convertir a Bolívar en un generoso dispositivo preventivo: nadie debe atreverse a impugnar a Chávez Frías, porque lo haría con el propio Bolívar, y viceversa. Vale decir, opera un descomunal chantaje que suele caricaturizar el debate actual sobre las realidades que nos agobian, por obra de una inescrupulosa maquinaria propagandística y publicitaria, quedando intacta la retórica decimonónica que lo ha sepultado como a Martí en Cuba.

Calculada jugada, espectaculariza al caraqueño y, después de hurgar en sus restos mortales, nos brinda el tubazo de un rostro que antes pudo entretener a la academia, al igual que un mausoleo aceleradamente construido, indiferente a los entornos, presto a la no menos jugosa  y desconocida transformación revolucionaria de la ciudad. Sin dudas, es parte del librero de la campaña electoral que, curiosamente, fuerza a la búsqueda de la mayor semejanza posible del candidato opositor, añadida la sangre, con el hijo de María de la Concepción.

Digamos que, por lo menos, Luis Villalba Villalba promovía sus actividades, conjugaba su devoción, enfatizaba el culto, sin hacerle daño a nadie. Y es que, en última instancia, relegada y absorbida, careciendo de un objeto que le fuese exclusivamente reconocido, a la postre, el golpe de Estado lo ha dado Chávez Frías a la Sociedad Bolivariana de Venezuela, convirtiéndose en su mandamás como nunca lo soñaron propios y extraños.

Prefiero celebrar al Bolívar de nuestra profunda admiración de infancia, descubierto a mediados de los ochenta a través de Gehard Masur, por ejemplo, y las razones que lo llevaron a abandonar a Puerto Cabello en las agonías de la primera república; al que trabajó Miguel Acosta Saignes, Aníbal Romero, y maduró desde su juventud José Rodríguez Iturbe;   al más reciente, surcando las páginas de Giovanni Mesa sobre Miranda;  o al que subraya Frédérick Encel como un gran táctico militar. Lejos de demeritarlo, lo explican a través de las realidades de su tiempo, como deseamos hacerlo con el nuestro, sin presumirlo precursor de internet, de la biotecnología, del PSUV, COPEI, AD u otras entidades que se nos antojen.

En fin, celebramos al Bolívar que jamás proyectó que los ascensos militares fuesen de única incumbencia del comandante en jefe de la institución armada, como tampoco querría que sus intimidades fuesen objeto de un culto que casi convierte a Manuelita, ocultando a Pepita, en un capítulo adicional de Master y Johnson. Ha sido tan grande la mezcla, como estrambótica la mirada,  manipulado hasta el hartazgo, que el régimen reduce al absurdo todo lo que concierne al inevitable político que fue, por oficio y vocación, aunque permitiéndonos también contar con los Germán Carrera Damas, Yolanda Salas o Luis Castro Leiva de los tormentos presidenciales de la hora.


Ilustración:  LB

miércoles, 20 de junio de 2012


Historia y Tradición
Casa del General Páez en Valencia
Eumenes Fuguet Borregales (*)
El general en jefe José Antonio Páez, héroe de la batalla de Carabobo, tuvo una especial deferencia con Valencia a partir de su triunfante ingreso a la ciudad al lado del Libertador, luego de realizar el magno combate el 24 de junio de 1821, que le mereció el máximo ascenso en el mismo campo de batalla. Adquiere en 1822 la residencia ubicada en la avenida Boyacá con calle Páez, a poca distancia de la Plaza Bolívar; será la preferida de las tantas residencias que logró poseer en Caracas, Maracay y Puerto Cabello. Entre 1822 y 1830 la vetusta edificación fue remodelada por parte de los mejores maestros de obras. Páez desarrolló numerosas actividades de índole artística, acompañado de la sociedad valenciana, que acudía a escuchar sus interpretaciones como barítono y a su pareja sentimental Barbarita Nieves como soprano. “El Centauro” deleitaba a  los asiduos visitantes con el piano, violín inclusive con el violoncelo. En ocasiones presentaba obras de teatro donde algunos protagonistas fueron sus compañeros en la lucha emancipadora. Las tertulias que se realizaban con frecuencia contaron con significativa asistencia. El conocido pintor Pedro Castillo (1790-1858), abuelo de Arturo Michelena, realizó en los amplios corredores, nueve grandes murales de las acciones militares de alto valor histórico, donde participó “el Taita”, quien le describía al artista con lujo de detalles sus vivencias  épicas que lo inmortalizaron. La casona sirvió luego de cuartel de policía; el visitante podrá apreciar cerca del frondoso árbol de mango, al fondo de la residencia, un sótano utilizado como calabozo en tiempos de Gómez; anteriormente estuvo destinado como depósito de alimentos; en ese lugar se exponen armas, lanzas, bayonetas, vajillas y utensilios del siglo XIX, también se observará un pequeño espacio cercano al sótano donde se  torturaba a los presidiarios. Fallecido Páez en Nueva York el 6 de mayo de 1873, la casona quedó en manos de la viuda  Doña Dominga Ortíz, quien la vendió a Don José Arroyal. El doctor Samuel Eugenio Niño, Presidente (Gobernador) del estado Carabobo por instrucciones del Gral. Gómez, compró la casona el 15 de mayo de 1908 a la sucesión Arroyal por la cantidad de veinte mil bolívares, ordena los trabajos necesarios bajo la supervisión del ingeniero Francisco de Paula García, con la finalidad de tenerla lista para las festividades centenarias del 19 de abril de 1810, que una vez adelantados fue declarada Museo del estado. Al siguiente año el general José Antonio Dávila en reemplazo de Samuel Niño, continuó las labores de remodelación, designando como ingeniero inspector a Juan Antonio Michelena, padre del eximio pintor Arturo Michelena; más adelante tendrá como supervisor de los trabajos al gran artista valenciano Andrés Pérez Mujica, que al fallecer, la continuación de las obras fue encargada a la viuda, una experimentada escultora. Con motivo del sesquicentenario de la Gran batalla de Carabobo la Casa de Páez fue designada “Museo Histórico”, con diversos salones que denotan una época y un estilo, mencionamos: El salón Presidencial, Salón del piano, Salón de las Aguas, el Salón del Sol y de los Amigos, donde se indica la lista de los amigos del “León de Payara”, civiles y militares empezando por el Libertador; también se observan las pinturas que reflejan personajes de la mitología griega: Zeus (Padre de los Dioses), Venus Afrodita (amor y belleza), la Fragua de Vulcano.  La Casa de Páez dispone de una  importante y valiosa biblioteca denominada Dr. Francisco González Guinán. En la fachada se leen algunas inscripciones tales como: “Mi amigo es  mi otro yo”, “Primero olvidarme a mí mismo que a mis amigos” y “sin virtudes non hay Patria” entre otros.  En  abril  de  1936 funcionó como Biblioteca del estado, igualmente como sede de la Escuela de Derecho “Miguel José Sanz”, de la escuela “Bellas Artes, Ballet y Música” e incluso sede de la circunscripción militar. Por decisión del Ejecutivo Nacional en 1960 se entregó en calidad de comodato a la Digna Sociedad Bolivariana de Venezuela- Carabobo; en dicha sede funciona igualmente la Sociedad de Amigos de Valencia. Don Luís Ovalles es el actual Curador, muy preocupado por más de treinta años por el mantenimiento y la difusión de lo que encierra esta histórica casona ubicada en el centro de la ciudad del Cabriales.
(*) Gral. de Bgda.                                                                               eumenes7@gmail.com
 

jueves, 14 de junio de 2012

Historia y Tradición /
 “Carta de la viuda de  Antonio José de Sucre,  al Asesino”
 
Gral.  Eumenes Fuguet Borregales
 
El general en Jefe Antonio José de Sucre, Gran Mariscal de Ayacucho, “el prócer más puro de la independencia americana” y “El Caballero de la Historia”, cuando se dirigía desde Bogotá a encontrarse con su familia en Quito, fue vilmente asesinado en las montañas de Berruecos al sur de Colombia el 4 de junio de 1830. Deseaba llegar al hogar antes del 13 de junio día de San Antonio, su patrono. Su viuda, Doña Mariana Carcelén y Larrea, Marquesa de Solanda y Villarocha,  nacida en Quito el 27 de Julio de 1805, hija legítima de Felipe de Carcelén y Sánchez de Orellana, Marqués de Solanda y de Villarocha, Teniente de la Cancillería de la Audiencia, Alcalde Ordinario de primer voto del Cabildo de Quito, y de Teresa de Larrea y Jijón, naturales de Quito. Mariana y Sucre casados por poder  el 20 de abril de 1828, justamente a  dos días de haber sido herido  en un atentado en Chuquisaca. En 1829 nace Teresita su única hija. Al enterarse Mariana por parte del fiel ayudante el sargento Lorenzo Caicedo sobre el vil asesinato del “Abel de América”, le escribe una carta al asesino intelectual, el general José María Obando, natural de Pasto-Colombia, con unas sentidas palabras, las cuales por su hondo contenido humano transcribimos a continuación: 
“Estos fúnebres vestidos, este pecho rasgado, el pálido rostro y desgreñado cabello, están indicando tristemente los sentimientos dolorosos que abruman mi alma. 
Ayer esposa envidiable de un héroe, hoy objeto lastimero de conmiseración, nunca existió un mortal más desdichado que yo, no lo dude, hombre execrable: la que te habla es la viuda desafortunada del Gran Mariscal de Ayacucho. Heredero de infamias y delitos, aunque te complazca el crimen, aunque él sea tu hechizo! Dime, desacordado, ¿para saciar tu sed de sangre era menester inmolar a una víctima tan ilustre, una víctima tan inocente?, ¿ninguna otra podía saciar tu saña infernal?  Yo te lo juro, e invoco por testigo el alto cielo.
 “Un corazón más puro y recio que el de Sucre no palpitó en pecho humano”. Unida a él con lazos que solo tú, bárbaro, fuiste capaz de desatar; unida a su memoria por vínculos que tu poder maléfico no alcanza a romper. No conocí en mi esposo sino un carácter elevado y bondadoso, un alma llena de benevolencia y generosidad. Más yo no pretendo hacer aquí una apología del general Sucre; ella está escrita en los fastos gloriosos de la Patria.
 No reclamo su vida, pudiste arrebatarla, pero no restituirla, tampoco busco la represalia. Mal pudiera dirigir el acero vengador la trémula mano de una mujer. Además, el Ser Supremo, cuya sabiduría quiso por sus fines inescrutables consentir en un delito, sabrá exigirte un día cuenta más severa. Mucho menos imploro tu compasión, ella me serviría de un cruel suplicio. Sólo pido que me des las cenizas de tu víctima. Si dejas que ellas se alejen de esas tórridas montañas, lúgubre guarida del crimen y de la muerte y del pestífero influjo de tu presencia, más terrífica todavía que la muerte y el crimen. Tus atrocidades, hombre inhumano, no necesitan nuevos testimonios. En tu frente feroz está impresa con caracteres indelebles la reprobación del Eterno.
 Tu mirada siniestra es el tósigo de la virtud, tu nombre en el epígrafe de la iniquidad y la sangre que enrojece tus manos parricidas, el trofeo de tus delitos, ¿aspiras a más? Cédeme pues los despojos mortales, las tristes reliquias del héroe, del padre y del esposo, y toma en retorno las trémulas imprecaciones de su Patria, de su huérfana y de su viuda”.
El 16 de julio de 1831, Mariana  contrajo nuevo matrimonio con el General Isidoro Barriga y López de Castro, quien fallece en mayo de 1850. La joven viuda del gran mariscal de Ayacucho mantenía correspondencia con el Libertador y con los familiares de “Nuestro ilustre paisano”; Jerónimo la trataba de hermana, por ser lo único que le quedaba de su hermano Antonio. Doña Mariana falleció el 15 de diciembre de 1861 contaba 56 años de edad; fue enterrada en la iglesia del Tejar. En Valencia se  encuentran residenciados distinguidos descendientes de la familia Carcelén, que honran la noble hidalguía y memoria de Doña Mariana

sábado, 2 de junio de 2012

La democracia: avances y retrocesos en nuestros días

En varios países latinoamericanos se está tratando de construir algo que se llama democracia participativa, que es, ni más ni menos, el dar herramientas a los ciudadanos para que puedan participar, de forma efectiva, en la vida social, cultural, económica y política.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

Con frecuencia, los ataques que se dirigen contra los gobiernos progresistas latinoamericanos, específicamente contra Venezuela, Bolivia y Ecuador, esgrimen la idea que se trata de gobiernos autoritarios, antidemocráticos, que solo buscan perpetuarse en el poder a través de artimañas que utilizan un aparato de Estado corrompido o, peor aún, que ellos mismos han corrompido.

Los ataques en esta dirección provienen tanto de gobiernos europeos y del norteamericano, como de organizaciones no gubernamentales (ONGs), generalmente financiadas desde esos mismos países. Desde su perspectiva, el súmmum  del autoritarismo antidemocrático estaría encarnado en el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, aunque no se librarían de esta caracterización los presidentes Rafael Correa y Evo Morales.

Evidentemente, el modelo que se contrapone a estos gobiernos es el de la democracia burguesa en su expresión europea o norteamericana, la cual es entendida, sin cuestionamiento, como el paradigma a seguir en materia de democracia.

La experiencia de los últimos años, sin embargo, nos orienta a pensar que los críticos de los gobiernos progresistas latinoamericanos están tratando de vendernos gato por liebre. O, para utilizar otro dicho popular, se trata de los pájaros tirándole a las escopetas.

Como es sabido, en estos países latinoamericanos se está tratando de construir algo que se llama democracia participativa, que es, ni más ni menos, el dar herramientas a los ciudadanos para que puedan participar, de forma efectiva, en la vida social, cultural, económica y política. Véase que no hemos dicho solamente en la vida política, sino que hemos mencionado también el ámbito de lo económico, lo social y cultural.

La democracia participativa no renuncia, ni mucho menos, a los mecanismos y derechos de la democracia representativa, es decir, aquellos que llevan a elegir representantes en órganos del Estado, como los parlamentos y congresos nacionales y la presidencia de la república. Más bien, en este sentido, el derecho a elegir se ha ampliado a poblaciones a los que se les ha regateado este derecho, como los ciudadanos establecidos en otros países, es decir, que residen fuera de las fronteras.

Pero, además, se ha entendido que la participación activa popular no puede limitarse a eso. Por ello, se han hecho importantes reformas constitucionales para asegurar que la ciudadanía pueda ejercer el control político, proponer leyes, mecanismos de cogestión, revocar mandatos y leyes, convocar a referéndum y dar autonomía a poblaciones hasta ahora marginadas como las indígenas. A todas estas transformaciones de las cartas fundamentales de estos países, que traen aparejados cambios importantes en la forma de entender la democracia, Carol Proner le ha llamado constitucionalismo emancipatorio. Es la democracia participativa entendida como “devolución” del poder a la ciudadanía que genera un creciente protagonismo del sujeto o actor social.

En Europa, mientras tanto, el sitio desde el cual parten las admoniciones por el mal comportamiento latinoamericano, se desencadenan verdaderas intervenciones antidemocráticas y supranacionales en el margo de la crisis a la que se encuentra enfrentada. En Grecia, la Unión Europea  casi lapida a George Papandreu en noviembre de 2011, cuando propuso someter a referéndum el llamado plan anti crisis al que se vería sometido el país. En Italia, Silvio Berlusconi, quien como gato panza arriba había resistido todos los embates de sus congéneres políticos nacionales durante varios años, no duró ni 24 horas en el cargo de Primer Ministro y fue sustituido por un gabinete de tecnócratas. España pasa hoy por una situación bastante similar: se encuentra intervenida de hecho y constantemente es regañada por los organismos supranacionales europeos o los organismos financieros internacionales por no hacer el ajuste con mayor rigor aún.

¿Son estos los que pretenden erigirse como modelos de democracia?